martes, 24 de marzo de 2020

-¿Vamos?- una sencilla pregunta, igual de apremiante que cualquier otro intento de empujar al ladrón a continuar con el paseo a través de la empresa, que volvió a poner en marcha a la curiosa pareja de caminantes en pos del fin de aquel extraño tour, al menos para Jack.

Terminando de rodear aquella especie de pasillo semicircular, acabaron llegando a una estructura de escaleras metálicas que descendía hacia el nivel inferior haciendo un recorrido en zigzag. Mientras descendían, Jack podía apreciar la ingente cantidad de trabajadores que había en aquella enorme, inmensa sala. Realmente dudaba de si se le podía calificar de "sala" a aquello, pues podría ser tan grande como una cancha de baloncesto o incluso más, como un polideportivo al completo. Aquella maquinaria que funcionaba como eje central de aquel inmenso lugar no era menos imponente que un cohete espacial de la NASA. Era algo realmente impresionante. Nora, su acompañante, no pudo evitar soltar una leve sonrisilla al mirarle como siempre de reojo y ver la cara de pasmado que tenía aquel muchacho que poco más conocía que la vida delictiva. Seguramente, pensaba la joven, el hombre no se habría esperado ver algo así con sus propios ojos ni en la mayor de sus fantasías. Ni siquiera siendo el proclamado rey de los ladrones que aspiraba a ser -¿Y bien?- preguntó mirando a Jack la chica una vez llegaron por fin a la base del suelo de aquel lugar -¿Qué te parece todo hasta el momento?-
-Una broma tan grande como ese trasto- señaló torpemente con la mano -En serio ¿Qué sois? ¿Qué hacéis? ¿Trabajáis para el servicio secreto o algo así? Es imposible que tengáis algo como esto debajo del museo británico. No, qué digo. Es imposible pensar que esto directamente existe y el mundo no sabe absolutamente nada. No he visto ni oido algo semejante en mi vida, en periódico o noticia alguna-
-Lo imposible hace mucho que dejó de existir, señor Rhys. Y sobre lo qué somos... creo que ya te lo he dicho. Pero si quieres que te lo expresemos como si fuera un par de bofetadas en la cara... te presentaré entonces al jefe-

Deambularon por la zona durante unos minutos, pasando a través de incontables mesas repletas de ordenadores y servidores, así como paneles de control. El caminar era algo difícil y desafiante debido a la ingentísima cantidad de cables, tubos y canalizaciones que se extendían por la superficie hacia aquella enorme maquinaria central. Jack no sabía mucho de electricidad pero no recordaba que se comercializaran diámetros de ese calibre en el mercado electrotécnico. Jamás en su vida había visto tamaño grosor en un cable eléctrico ¡Solo la cantidad de cobre necesaria para producir un metro de eso debía de costar un dineral! -Esto son algunos superordenadores- comentó Nora de pasada al percatarse de que Jack seguía sin dar crédito a lo que veía -Todos estos hombres y mujeres que ves aquí son la élite de la ingeniería de Inglaterra. No encontrarás mejores trabajadores en su campo que ellos: desde ingenieros eléctricos hasta físicos-
-¿Puramente británicos? ¿Que sois, racistas?- bromeó Jack.
-En absoluto. Aquí no abogamos por esas miseras tendencias antisociales. En principio somos todos paisanos porque no hemos encontrado gente de confianza del exterior-
-Pues eso suena bastante racista- rio el ladrón.
-Eres una joyita ¿eh?- le miró ella -Un donjuán y un crítico social a jornada parcial... No deberías tomártelo todo tan a la ligera, Rhys. Está en juego tu libertad... y si me apuras la de todos nosotros. Eso de ahí no es un juguete- señaló con la cabeza a la gran máquina central.
-¿Me vas a explicar ya qué es o quieres mantener el misterio hasta que te suplique de rodillas?- comentó el hombre despreocupado.
-Él se encargará. Creo que le tomarás más en cuenta que a mí, visto lo visto- se resignó la chica con un suspiro sarcástico mientras se acercaban a un hombre grande y con barba recortada. Su cabello y la misma barba estaban salpicada de canas y sus ojos ligeramente ojerosos se encontraban protegido por unas gafas de montura negra. El hombre vestía una vata blanca al igual que el resto de trabajadores de la zona. Al parecer, era por mera distinción del personal y el campo/zona de trabajo a la que se dedicaban en Tempus. Estaba tan sumido en una pantalla llena de complejos cálculos y fórmulas que ni reparó en que Nora se le acercaba por la izquierda -Hola papá- saludó cariñosa.
-Estas variables... supongo que pueden ser aceptables dentro de los campos de Diraq. Si tenemos en cuenta el flujo de vacío incluso podemos concluir que estas hondas son en efecto... Sí, creo que sí...- mascullaba.
-Hola, suegro- saludó Jack. Aquellas palabras hicieron que tanto Nora como su padre, automáticamente, fijaran los ojos en él. Jack miraba divertido al llamado padre de Nora, que no sabía ni pestañear en aquel instante.
-¿Qué?- preguntó quedamente.
-Dios...- bufó Nora -No le hagas caso. Es Jack Rhys, el individuo al que fui a buscar. Es un poco graciosillo. Demasiado para su propio bien- gruñó la chica.
-¿Me ha llamado suegro?- preguntó el hombre inexpresivo.
-Es broma, señor. A lo largo de mi vida he aprendido que no hay mejor forma de llamar la atención de un hombre mayor que hacerte pasar por el repentino novio de su hija- mantuvo Jack la sonrisa animada.
-¿Me estás llamando viejo?- se mantenía el hombre sorprendido.
-A ver, joven no es precisamente- se mofó Jack
-Bueno, basta ya- suspiró la chica -¿Quieres volver a la cárcel? Si es así dímelo ya y no sahorramos el numerito- Jack bajó los hombros en señal de rendición.
-Solo trato de relajar el ambiente-
-El ambiente aquí es más relajado de lo que puedas imaginar. Eres tú el que lo crispa. Así que haz el favor de comportarte. Es el último aviso- le regañó la chica.
-Oido cocina- frunció los labios el ladrón.
-¿De dónde has sacado a este tipo?- el padre de Nora se quitó las gafas y se masajeó el ceño.
-De la cárcel, ya lo sabes. Y creo que se nota-
-Esperaba que alguien que sale de la cárcel con una pena tan infinita como la suya fuese algo más humilde, educado y respetuoso- se volvió a poner las gafas -En cualquier caso... bienvenido, supongo, señor Rhys-
-Nunca me habían llamado señor tantas veces. Me hacéis sentir demasiado importante-
-Oh, lo es. Al menos si cumple bien su función-
-Lo de robar y eso- asintió Jack.
-Sí...- carraspeó el jefe -"Y eso"...-
-Él es Jacob DeWitt, mi padre y director de Tempus, así como coordinador de los saltos espacio-temporales- explicó orgullosa la chica.
-Espacio-temporales- asintió Jack incrédulo.
-Veo que no le has informado de su papel en todo esto-
-Oh, sí que lo he hecho. Si acaso, creo que hay que ser más contundente. Me temo que no es bueno con las sutilezas. De hecho, he podido presenciar en persona en el ala médica con Alice que no es sutil en absoluto-
-¿Estás celosa?- arqueó una ceja Jack.
-Y profundamente egocéntrico- añadió Nora como respuesta.
-Bien- suspiró Jacob, haciendo caso omiso a la actitud de Jack con un esfuerzo sobrehumano -En ese caso, acompáñame señor Rhys. Tenemos que hablar con tranquilidad-
-Llamadme Jack. Me incomoda tanta formalidad-
-Perfecto. Entonces, ven con nosotros Jack-

Dicho y hecho, Jack los siguió hasta una sala contigua que estaba separada del gran aula central por unas paredes de cristal aislante de sonido. Era el despacho técnico de Jacob, donde contaba con miltitud de libros de física, teorías y pizarras garabateadas por doquier. También contaba con varios ordenadores diseminados por tres mesas repartidas por la sala y una cuarta que solo estaba regada de papeles que provocaban mareos a Jack con solo intentar leer qué había escrito en ellos. En esa misma mesa había un par de sillas. Jacob se sentó en una y en la otra invitó a sentarse a Jack. Nora se quedó en pie junto a su padre, servicial y profesional, tablet en mano -A ver Jack... ¿Alguna vez has soñado con viajar en el tiempo?-
-No me trates como a un niño pequeño, por favor- interrumpió Jack el flujo de la entrevista -Tu hija aquí presente ya me ha dicho que en mis espaldas pesan ahora el pasado y el presente y no-se-qué sarta más de habladuría científica y filosófica que no entiendo del todo, pero tampoco soy estúpido. Ese trasto que tenéis ahí no es para mejorar la calidad de internet ¿Me equivoco? ¿De qué va todo esto? ¿Qué demonios queréis de mí exactamente? Está claro que no es robar para el museo como esperaba en un principio-
-Ese "trasto" como lo llamas es lo que aquí llamamos la Puerta de Acrono, la negadora de la barrera que separa el presente del pasado. Un portal. Una máquina del tiempo, Jack- el joven escuchaba atentamente -En Tempus nos hemos dedicado en cuerpo y alma a proteger el legado que la humanidad ha sembrado a lo largo de nuestra existencia. Somos los guardianes del tiempo y de la historia. Somos el verdadero museo de aquello que puede perderse con un solo chasquido de dedos- Jack asintió sin decir nada más -Y ahora más que nunca nos tememos que corre peligro-
-La máquina- asintió Jack.
-No, el tiempo- corrigió Jacob con entusiasmo -Hay enemigos invisibles que jamás creerías que existen y que llevan décadas tratando de controlar el mundo desde las sombras- Jacob realmente sonaba apasionado al respecto.
-De hecho, según nuestra información, no es falso que esos enemigos invisibles controlan la totalidad de los mercados y políticas de la actualidad. Hoy día no hay país que no esté rendido a sus hilos, incluso el nuestro. Solo nosotros figuramos bajo el amparo total y absoluto del subterfugio ante sus ojos. La Familia Real, que Dios les bendiga, nos protegen de ellos pese a estar influenciados por los mismos en otros ámbitos políticos y sociales- explicó Nora.
-¿Y qué son? ¿Iluminatis?- casi se echó a reir Jack.
-Sí- asintió Jacob a la vez que Nora confirmaba con la cabeza -En efecto. Lo que vulgarmente la sociedad de la conspiración llaman Iluminatis. Nosotros preferimos llamarlos Asuras, como nombre en clave-
-Son demonios del Hinduismo- explicó Nora sonriente.
-Tienen ojos y oídos por todas partes, Jack. Es importante que nunca nos refiramos a ellos en ningún lugar como nombres con los que fácilmente se puedan autoreferenciar o podrían sospechar que somos personal de Tempus- Jack asintió -El caso es, muchacho, que tus habilidades nos pueden venir de maravilla. Esa gente hace lo mismo que nosotros, pero en contra de la humanidad. Quieren tomar el control-
-Ella acaba de decir que ya lo controlan todo- señaló Jack.
-El presente- asintió Nora -Pero quieren controlar el futuro, y para ello necesitan manejar el presente. Llevan tanto como nosotros trabajando tras las fronteras del tiempo y el espacio. Persiguen lo que consideramos "balizas temporales". Son objetos clave que, por alguna razón que aún desconocemos, les interesan enormemente y son rastreables. De alguna extraña manera están conectados al flujo temporal y afectan de menor o mayor medida al hilo mismo que teje el tapiz del tiempo hasta nuestros días. Con ellos en su poder, estimamos que pueden cambiar el curso de la historia a su antojo de alguna forma- la expresión de la chica era de tristeza, incluso temor. Jack estaba perdido en sus ojos claros.
-Por eso, Jack- carraspeó Jacob llamando su atención -Como entenderás, nos enfrentamos a ladrones a través del tiempo. Y tú, que prácticamente has hecho historia como ladrón, cuentas con habilidades y conocimientos teóricos a los que ellos no esperan enfrentarse-
-Combatir el fuego con el fuego ¿no?- sonrió Jack.
-Exacto, muchacho- Jacob sonrió complacido y miró a su hija, que posó su mano sobre el hombro de su padre y éste se la apretó cariñosamente al ver que Jack comprendía la situación.
-Entonces a ver si lo he entendido- Jacob y Nora asintieron -Me habéis sacado de una cadena perpetua de la cárcel porque soy lo más parecido a un mago que ha existido jamás, para que os ayude con mi sigilo, mis dotes y mis conocimientos a intentar impedir a los Iluminatis que controlan el mundo que roben piezas importantes perdidas a través del tiempo y el espacio para que no dominen nuestro futuro-
-Exacto- asintió Jacob.
-Comprendo- dicho eso, Jack se puso en pie y echó a caminar.
-¿A dónde vas?- preguntó Nora cuando pasó por su lado, tratando de salir del despacho.
-Estáis como cencerros. Locos, pirados. En la cárcel tenía un compañero que decía que era el hijo de Dios y me parecía más creible que toda esta sarta de bobadas que estáis diciendo- Nora fue tras él, pero Jacob la adelantó. Se tomó la confianza de agarrar a Jack del hombro con suavidad para que se detuviera.
-Sé que es difícil de creer. Pero podemos demostrarlo-
-¿Difícil? ¿En qué año estamos? 2020, tío. La humanidad sufre aún hambrunas en África, enfermedades que matan a miles de un suspiro, políticos ladrones y mentirosos que miran por sus únicos intereses ¡Aún no somos capaces ni de hacer un triste viaje a la fosa más profunda del mar! ¿Y quieres que me crea que existen los Iluminati viajeros en el tiempo y que ahora está en mis manos pararles? Es un buen guión para una película. De hecho es un buen guión hasta para una partida de rol, pero no para la vida real. No he sido religioso en mi vida, ni supersticioso. No he creido en nada en mi vida. No me vais a meter ahora en una secta tecnológica que cree en los Iluminatis, que están amparados por la Reina y que viaja en el tiempo ¿Qué será lo próximo que me vais a contar si os hago caso? ¿Que hay un tipo en pijama sentado en un ordenador escribiendo mi vida?-
-Jack...- suspiró Jacob -No te estamos mintiendo. Escúchame ¿Qué clase de secta, como dices, pagaría el dinero que hemos pagado por sacarte de la cárcel?- Jack callaba ante esas palabras -No solo es el dinero, chico. Es también la responsabilidad. Te colaste en el palacio de Su Majestad, pusiste en peligro la integridad de la Familia Real más querida que existe en el mundo, la más mediática. Quisiste robarles, ningunearles. Créeme, para ellos, o al menos para la Reina, va antes el honor y el renombre de la Familia hasta que su propia sangre. Si no fuera porque te consideramos útil no saldrías de la cárcel ni aunque el mayor millonario del mundo pagara por tu libertad. Tu fianza no es más que una cortina de humo. Te pudrirás en prisión hasta el último de tus días considerado un traidor a la patria. Nos estamos jugando el cuello al traerte aquí, un ladrón en la organización más secreta del mundo justo por debajo de esos Asura. Podrías salir por esa puerta y traer a la prensa hasta aquí y mandar todo esto a la mierda- Jack casi veía la súplica en los ojos de Jacob -Todos perdemos con esto, chico. Absolutamente todos, si nos das la espalda- Jack pasó de mirar a Jacob a mirar a Nora. Por alguna razón, le daba algo de lástima la mirada de aquella chica. La seguridad y confianza que mostraba, tan ferrea y autoritaria desde que lo sacó de la cárcel hasta ese preciso instante en que amenazaba con marcharse, se había desvanecido. Tanto o más como el aire de grandilocuencia de su padre ¿Realmente le necesitaban? Osea... ¿De verdad estaban contándole la realidad? ¿Se podía... viajar en el tiempo de verdad?.
-Necesito... pruebas- dijo dubitativo, sin dejar de mirar a Nora -Demostradme que es verdad todo esto que me estáis contando-
-¿Qué quieres?- preguntó Jacob.
-Un dinosaurio. Traedme ahora mismo un Tiranosaurus Rex- comentó con cierta esperanza en la voz.
-¿Algo más? ¿Un enfermo de peste negra, quizá?- cuestionó Nora -¿Quieres que muramos todos o qué?-  bufó -El tiempo no funciona así, Jack. No podemos estar sacando cosas de su linea temporal a diestro y siniestro y menos aún cosas peligrosas. Somos nosotros los que vamos allí. La única forma de que te lo podamos demostrar es que accedas a ayudarnos. Que vengas con nosotros a un viaje-
-¿A dónde?- quiso saber, arqueando una ceja.
-A cuándo- asintió Jacob -Hace cuestión de unos días hubo una anomalía temporal. Cuando alguien viaja en el tiempo genera unos disturbios, unas ondas. Imagina el efecto de una gota que cae en una superficie acuática que está completamente estática. Esas ondas nos indican cuándo y dónde, aproximadamente, se ha generado una apertura del espacio-tiempo-
-¿Me estás diciendo que esos ilumi... Asura, han viajado hace días?- Jacob asintió.
-Exactamente. Rastreando los círculos concéntricos de las ondas temporales y calculando los parámetros, creemos que están en la Antigua Grecia-
-Dices... la de Sócrates, Platón...-
-Exactamente- confirmó Nora.
-Definitivamente esto es de locos- comenzó a reir Jack -¿Y cómo es posible? Yo no sé hablar griego ni cualquier otro idioma. Y menos el antiguo-
-Eso tiene solución- Nora clickó un par de opciones en la tablet y en cuestión de unos minutos, Alice volvió a hacer acto de presencia con una bandeja de material médico. En ella reposaba sobre una toalla esterilizada una extraña suerte de pistola inyectora y una extraña cápsula convenientemente diseñada para insertarse en la pistola -Esto es una nueva tecnología que hemos diseñado en Tempus y de las que nos sentimos orgullosos. Yo personalmente he aportado en...-
-Hola de nuevo, muñeca- saludó Jack a Alice, que le hizo ojitos -¿Has venido a ponerme una inyección? ¿O te la tengo que poner yo?-
-¿Me estás escuchando?- gruñó Nora, ofendida.
-Tranquilízate, hija. Que disfrute ahora que puede- se mofó Jacob en baja voz, ya que esa actitud de Jack desaparecería pronto. Nora suspiró.
-Como te iba diciendo- repitió, mientras Alice le remangaba la camisa a Jack y le preparaba el brazo para la inyección -No es nada peligroso. Es la solución a tus problemas de idiomas. Y ojalá a otros tantos problemas más- agregó entredientes -Es una suerte de nanotecnología derivada de la Puerta Acrona. Es un traductor que funciona a tiempo real entre interlocutores-
-¿Quieres decir que voy a entender los idiomas?- Jack la miró mientras Alice le colocaba la pistola en el brazo.
-Y te entenderán- corroboró -Funciona en ambos sentidos y a tiempo real. No te darás ni cuenta de que están hablándote en otro idioma y que tú estás hablando ese mismo idioma. Tu cerebro lo reproducirá de manera inmediata al mismo nivel que un nativo-
-Eso es magia pura... ¡Auch!- miró a Alice con el ceño fruncido mientras le limpiaba con un algodón tras el disparo -Me cobraré esto ¿Me oyes?- le dijo a la enfermera -Te debo un pinchazo- le guiñó el ojo. Alice se marchó con una ligera risita -¿O es ahora cuando me decís que me vais a quitar los órganos porque me ha inyectado un potente somnifero-
-Ojalá- suspiró Nora-
-Hija...- corrigió Jacob.
-Me está poniendo nerviosa. No es profesional- señaló.
-Deja que se lo tome a broma, que ya espabilará ¿Verdad, Jack?-
-Oh, sí. Me siento madurar por momentos- sonrió sarcástico.
-En fin- Jacob miró a su hija -Por último enséñale la armería y el vestidor ¿Quieres? Voy a echar un vistazo al buscarutas por si hay alguna novedad. Como sospechamos que están trasteando con la Antigua Grecia estamos ya preparando material, de manera que podrás enseñarle y meterle en la cabeza que lo que estamos haciendo aquí es real- dio un calido beso en la frente a su hija -Ánimo. Si trata de hacer algo raro o de propasarse, dímelo de inmediato. Seguridad estará vigilando también- le dijo al oído -Te dejo con Nora, Jack. Nos veremos en breve cuando termine de hacer unas comprobaciones-
-Claro, jefe- Jacob se marchó. Jack juraría que murmuraba algo y sospechaba que era en su contra, pero le daba igual. Sentía que si no mantenía esa actitud, le costaría demasiado tomarse en serio aquel submundo en el que acababa de entrar. Nora le miraba con los labios fruncidos, sin saber qué poder agregar -¿Y bien?- se animó Jack -¿Cuál es la siguiente parada, compañera?-

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